Caso Clínico.- Cáncer de Tiroides y las dificultades para su diagnóstico

 


El cáncer de tiroides es un tipo de cáncer que afecta la glándula tiroides, ubicada en la base del cuello, responsable de producir hormonas que regulan el metabolismo, el ritmo cardíaco y otros procesos corporales. Aunque es menos común en comparación con otros tipos de cáncer, su incidencia ha aumentado en las últimas décadas, posiblemente debido a un mejor diagnóstico.

Tipos principales

  1. Carcinoma papilar: Es el tipo más común (80-85% de los casos). Suelen crecer lentamente y, en general, tienen un pronóstico favorable.
  2. Carcinoma folicular: Representa el 10-15% de los casos. También tiene buen pronóstico, pero puede diseminarse a huesos y pulmones.
  3. Carcinoma medular: Constituye el 3-4% de los casos. Puede ser hereditario y está asociado con síndromes genéticos como la neoplasia endocrina múltiple (MEN).
  4. Carcinoma anaplásico: Es raro y muy agresivo. A menudo tiene mal pronóstico debido a su rápida diseminación.

Factores de riesgo

  • Exposición a radiación ionizante (especialmente en la infancia).
  • Historia familiar de cáncer de tiroides o síndromes genéticos asociados.
  • Sexo femenino (es más común en mujeres).
  • Edad (más frecuente entre los 25 y 65 años).

Síntomas

  • Aparición de un bulto o nódulo en el cuello.
  • Dificultad para tragar o respirar.
  • Cambios en la voz, como ronquera.
  • Dolor en el cuello o garganta.
  • Inflamación de ganglios linfáticos en el área del cuello.

Diagnóstico

  • Examen físico y evaluación de antecedentes médicos.
  • Ecografía de tiroides para evaluar nódulos.
  • Punción aspirativa con aguja fina (PAAF) para analizar células del nódulo.
  • Estudios de imagen, como tomografía computarizada o resonancia magnética, en casos avanzados.
  • Análisis de sangre para medir niveles de hormona estimulante de la tiroides (TSH) y marcadores tumorales específicos (como calcitonina en carcinoma medular).

Tratamiento

  1. Cirugía: La tiroidectomía (parcial o total) es el tratamiento principal.
  2. Yodo radiactivo: Para eliminar restos de tejido tiroideo o células cancerosas después de la cirugía.
  3. Terapia hormonal: Suprime la TSH para reducir el riesgo de recurrencia y reemplaza la función hormonal de la tiroides extirpada.
  4. Radioterapia externa: En casos avanzados o recurrentes.
  5. Terapias dirigidas: Como inhibidores de tirosina quinasa para cánceres refractarios.

Pronóstico

El cáncer de tiroides tiene en general un buen pronóstico, especialmente los tipos papilar y folicular. La tasa de supervivencia a 10 años puede superar el 90% en estos casos. Sin embargo, los tipos anaplásico y medular pueden tener resultados menos favorables debido a su agresividad o resistencia al tratamiento.

Caso clínico

Una mujer de 56 años, con antecedentes médicos de obesidad, hipertensión arterial y diabetes tipo 2, presentó un cuadro clínico de bocio nodular y dolor espinal severo, clasificado con una intensidad de 7/10. Cinco años antes, había sido diagnosticada con cáncer de mama (CM) y tratada mediante mastectomía izquierda y linfadenectomía axilar. El análisis histopatológico reveló un carcinoma ductal invasivo de 10 cm, pobremente diferenciado (grado 3), con metástasis a ganglios linfáticos ipsilaterales (estadio T3N2M0). Este carcinoma mostró alta expresión de los receptores hormonales estrógeno (RE+) al 90% y progesterona (PR+) al 85%, así como HER2+ confirmado mediante FISH y un índice proliferativo Ki-67 superior al 14%.

Tratamiento del cáncer de mama

El tratamiento adyuvante incluyó:

  1. Quimioterapia: Doxorrubicina, ciclofosfamida y paclitaxel.
  2. Radioterapia regional.
  3. Terapia dirigida: Trastuzumab durante un año.
  4. Terapia hormonal: Tamoxifeno.

Se realizaron controles con tomografía computarizada (TC) de tórax, abdomen y pelvis cada tres meses durante el seguimiento. Durante cinco años, no se detectaron signos de recurrencia de la enfermedad.

Nuevos hallazgos clínicos

Tras cinco años libres de enfermedad, se identificaron lesiones sospechosas en la tiroides y los ganglios linfáticos:

  • Un nódulo tiroideo de 10 mm en el lóbulo derecho, hipoecoico, con márgenes mal definidos y vascularidad mixta, según la ecografía.
  • Ganglios linfáticos agrandados en:
    • Región retroauricular izquierda (11 x 7 mm).
    • Región posterior del cuello derecho.

Dolor espinal y diagnóstico por imagen

El dolor espinal condujo a la realización de una resonancia magnética de la columna vertebral, que mostró lesiones osteolíticas en varios cuerpos vertebrales. Una tomografía por emisión de positrones (18F-PET) confirmó la presencia de:

  • Ganglios linfáticos supradiafragmáticos hipermetabólicos.
  • Lesiones osteolíticas.
  • Un nódulo tiroideo hipermetabólico en el lóbulo derecho.

Análisis clínico

La aparición de un nódulo tiroideo con características sospechosas, junto con lesiones osteolíticas y ganglios linfáticos hipermetabólicos, sugiere una posible diseminación metastásica o una nueva neoplasia primaria tiroidea. La coexistencia de estas alteraciones, en un contexto de antecedentes oncológicos significativos, plantea la necesidad de biopsia y evaluación molecular para determinar el origen de las lesiones.

Implicaciones y próximos pasos

  1. Confirmación diagnóstica:
    • Biopsia por aspiración con aguja fina (PAAF) del nódulo tiroideo.
    • Biopsia de los ganglios linfáticos sospechosos.
    • Evaluación molecular para diferenciar una metástasis del carcinoma de mama frente a un nuevo carcinoma primario.
  2. Plan terapéutico:
    • Si se confirma diseminación metastásica, ajuste de terapia sistémica según los receptores hormonales y HER2.
    • Manejo del dolor espinal y las lesiones óseas con radioterapia o agentes dirigidos a hueso (p. ej., bifosfonatos o denosumab).

Este caso subraya la complejidad del manejo de pacientes con antecedentes oncológicos y la necesidad de un abordaje multidisciplinario para optimizar el diagnóstico y tratamiento.


Hallazgos ecográficos:

  • Nódulo tiroideo: 8 x 7 mm, hipoecoico, bordes parcialmente definidos, sin halo, con vascularización periférica y central (Doppler).
  • Ganglio cervical: 16 x 6 mm, ubicado en la región posterior derecha del cuello.
  • Ganglio retroauricular: 11 x 7 mm, localizado en la región izquierda.
La PAAF del nódulo tiroideo derecho reveló células epiteliales atípicas con moderadas atipias nucleares, hipercromasia, irregularidad de la membrana nuclear y citoplasma eosinofílico, clasificado como Bethesda V. La PAAF del ganglio linfático mostró bajo rendimiento celular con células epiteliales aisladas y características similares. La tiroglobulina en el lavado fue negativa, y las pruebas de función tiroidea resultaron normales.

Resultados de biopsia citológica e histológica:

  • Nódulo tiroideo: Cúmulos de células epiteliales atípicas con citoplasma acidófilo escaso, núcleos hipercromáticos, anisocariosis leve y nucléolos pequeños.
  • Ganglio linfático cervical: Células epiteliales atípicas con características similares.
  • Histología tiroidea: Folículos revestidos por epitelio cuboide con coloide y estroma infiltrado por células epiteliales atípicas dispuestas en nidos y cordones con tendencia limitada a formar estructuras ductales.

Ante la persistencia de un diagnóstico incierto, se decidió realizar una tiroidectomía total. Sin embargo, esta no fue posible debido a la extensión local de la enfermedad. La biopsia mostró un adenocarcinoma invasivo pobremente diferenciado que comprometía ampliamente el parénquima tiroideo, caracterizado por nidos sólidos con escasas estructuras glandulares y permeación perineural. El análisis inmunohistoquímico confirmó positividad para GATA3 y receptor de estrógenos (RE), y negatividad para TTF-1, tiroglobulina y HER2. Estos hallazgos indicaron que se trataba de una metástasis de cáncer de mama (CM), descartándose malignidad tiroidea primaria.

Se inició tratamiento sistémico con ribociclib, letrozol y pamidronato, logrando buena tolerancia inicial. Sin embargo, la paciente presentó una evolución desfavorable con desarrollo de metástasis en el sistema nervioso central, recibiendo actualmente radioterapia cerebral completa.

Discusión

Aunque la tiroides cuenta con un alto aporte sanguíneo, las metástasis en esta glándula son raras y suelen originarse de tumores primarios en el riñón, sistema gastrointestinal, pulmones, piel y, con menor frecuencia, de la mama. En el caso del carcinoma de mama, las metástasis típicas afectan huesos, pulmones, cerebro e hígado. Las metástasis tiroideas del cáncer de mama representan solo el 7,8% de los casos, pero su detección ha aumentado gracias a avances en las técnicas de diagnóstico por imágenes. Dado que el cáncer de mama y el cáncer de tiroides son comunes en mujeres, la coexistencia de ambos sugiere evaluar si se trata de primarios sincrónicos o de una metástasis.

La presentación clínica de las metástasis tiroideas es variable. Pueden manifestarse como una masa palpable en el cuello o síntomas como disfagia, ronquera y dolor por invasión local, aunque en muchos casos son asintomáticas y se descubren incidentalmente durante el seguimiento de neoplasias previas, como ocurrió en este caso.

La ecografía es la herramienta diagnóstica principal para las enfermedades tiroideas, incluida la metástasis, que se clasifica en tipos difuso o nodular según los hallazgos. En este caso, la metástasis se presentó como un nódulo hipoecoico, de bordes mal definidos y sin microcalcificaciones.

La PET con 18F es una herramienta más sensible que las tomografías convencionales para diagnosticar tumores y metástasis tiroideas, que suelen presentarse con captaciones focales únicas o múltiples. En este caso, se identificó un nódulo hipermetabólico con un valor de captación estandarizado de 5,0. La PAAF reveló células epiteliales atípicas con características malignas, aunque determinar el origen del tumor metastásico sigue siendo un desafío.

El análisis inmunohistoquímico permitió diferenciar entre tumores tiroideos primarios y secundarios. En este caso, los marcadores ER y GATA3 positivos, junto con la ausencia de TTF-1 y tiroglobulina, confirmaron el origen mamario de la lesión. Además, se observó una discordancia en la expresión de HER2 entre el tumor primario y la metástasis, lo que podría influir negativamente en el pronóstico debido a posibles ajustes inadecuados en el tratamiento anti-HER2.

La metástasis tiroidea de cáncer de mama es poco común, generalmente ocurre años después del diagnóstico primario y suele presentarse en el contexto de metástasis multiorgánica, como ocurrió en este caso. El tratamiento incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia, aunque la cirugía puede no ser viable en casos de invasión locorregional avanzada, como sucedió aquí. A pesar de esto, el procedimiento ayudó a confirmar el origen de la neoplasia.

La metástasis tiroidea en cáncer de mama tiene un pronóstico desfavorable, ya que suele acompañarse de metástasis en otros órganos, como pulmones, huesos y ganglios linfáticos. Este caso destaca la importancia de incluir la metástasis como posible diagnóstico diferencial en pacientes con antecedentes de cáncer de mama y nódulos tiroideos, subrayando la necesidad de un enfoque multidisciplinario para optimizar el tratamiento.

Creditos

  • Luis A. Ramírez Stieben1 
  • María Cecilia Vargas1 
  • David C. Polillo1 
  • Karin Lufft2 
  • Patricia R. Saldías3 
  • Iván Bedini1  * 

  1. Unidad de Tiroides y Paratiroides del Grupo Gamma, Rosario, Santa Fe, Argentina
  2. 2 Servicio de Anatomía Patológica, Hospital Español de Rosario, Rosario Santa Fe
  3. 3 Servicio de Oncología Clínica del Grupo Gamma, Rosario, Santa Fe, Argentina
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